Inspiring Women – Clara Sáez: Imaginación, Juego y el Arte de Dar Vida a lo Cotidiano
Nos entusiasma iniciar esta conversación con Clara Sáez, artista multidisciplinar cuyo trabajo se mueve entre el dibujo, la cerámica y el teatro. A través de personajes, formas y colores, Clara construye un universo lúdico y sensible donde la imaginación, el juego y la intuición tienen un papel central. Para empezar, nos gustaría que nos contara cómo comenzó esta exploración de distintas disciplinas y qué fue lo que la cautivó de estas formas tan diversas de expresión.
Cuando dibujo me siento en un espacio tranquilo, seguro, me genera paz. En el dibujo encuentro un espacio de libertad para inventar y sugerir lo que quiera y, sobre todo, de hacer visible lo que imagino en el momento. Para mí el dibujo es un diálogo con mi intuición (o mis ideas) y la línea que define y se concreta en el papel es un diálogo íntimo. Supongo que esto lo descubrí cuando era pequeña, no con estas palabras ni estos conceptos, pero sí con la sensación de pasármelo bien inventando y transformando la superficie blanca del papel en todo aquello que quería.
También de pequeña iba a un taller de ‘manualidades’ y recuerdo que teníamos total libertad para jugar con materiales diferentes y crear lo que quisiéramos; hice un barco con cartón, una tienda de ropa con maderas pintadas y plastelina, unos cuadros pintados con rodillos donde se generaron texturas y se mezclaban colores… Empecé a almacenar experiencias positivas con la creación con mis propias manos y a ver las posibles transformaciones plásticas.
El teatro, la música… son otras disciplinas que me llamaban la atención cuando era pequeña; recuerdo ir a ver Pedro y el Lobo al Liceu, donde utilizaban unas marionetas de luces y eran fosforescentes, y toda esa magia que se producía sobre el escenario me fascinaba. En realidad es otro sitio donde pueden pasar muchas cosas. También desde los 7 años estudiaba música, tocaba en una orquesta y todo este cúmulo de sensaciones y experiencias con las artes me confirmaban que crear, ya sea usando el sonido, las manos o los colores, me transportaba a sitios placenteros.
De hecho, hay dos películas que me encantaban de pequeña y que más tarde entendí por qué me gustaban tanto: Tic-Tacde Rosa Vergés, porque mezcla diferentes disciplinas en la película, crea zooms in y zooms out en objetos, donde el interior de un reloj o una pecera se puede convertir en un escenario y los personajes bailan en su interior. Y también me encantaba James y el melocotón gigante, porque de repente los dibujos tenían tridimensionalidad y los animales hablaban y tenían personalidades divertidas.

Tus obras están llenas de personajillos juguetones: estrellas que caminan, soles sonrientes, con una paleta de colores vivísima. ¿Qué o quién te inspira?, ¿Qué alimenta este universo tan especial y lleno de alegría?
Sí que es verdad que me gusta dibujar caras a hojas, objetos, montañas… es una manera de personificarlos y de otorgarles alma a elementos que carecen (aparentemente) de ella. De alguna manera es hacer que ese elemento, pongamos por caso una montaña, se despierte y esté más presente en el dibujo; además de ser el escenario o un elemento del paisaje, se convierte en un protagonista, en un ser sigiloso que testimonia el dibujo.
También me gusta poner los ojos mirando al frente para interpelar a la persona que observe el dibujo, que se dé cuenta de que una montaña le está mirando. El porqué lo hago no lo tengo muy claro, pero intuyo que nace de esta influencia y atracción por el mundo de la fantasía y la imaginación y, ahora, pensándolo con más detenimiento, quizás animar los objetos o elementos sea una estrategia para sentirse más acompañada.

Creas ilustraciones en dos dimensiones y luego pasas al barro y la cerámica, al volumen. ¿Cómo cambia tu proceso creativo al modificar el material? ¿Sientes que estas disciplinas “dialogan” entre sí?
A mí me encanta modelar el barro o hacer una plancha de barro y recortar una forma. Y, a partir de esa forma que se genera, que a veces es poco controlable, improvisar y adaptarme al volumen que ha surgido. Es decir, el dibujo está totalmente ligado a la forma volumétrica de la taza, de la montaña o de la pieza que haga. Es más interesante aprovechar las imperfecciones, los pequeños bultos, un ligero hueco… que pueda tener la pieza de barro que intentar sí o sí dibujar lo que tenías en mente.
De hecho, cuando mejor me lo paso es haciendo esto justamente, arriesgándome a dibujar sobre la pieza bizcochada aquello que sus formas me inspiran, sin importarme el resultado, solo estando presente en el dibujo y disfrutar de la combinación de colores, de crear un juego entre los elementos… Cuando lo estoy dibujando, interiormente me explico una historia, voy encontrando similitudes entre los elementos que coloco o busco las razones de por qué los estoy dibujando, qué hacen ahí, y cuando me aparece el relato, para mí esa pieza ya tiene un sentido y va de camino a estar acabada.
De esta manera nació la colección de tazas y platos de ‘Buenos días’ y de ‘Buenas noches’. Una colección de piezas que tienen dibujadas una fauna y flora inventadas que te ayudan a empezar el día con energía o acabarlo de manera tranquila.

Nos encanta tu faceta de actriz y tu trabajo con @projecteiglu. ¿Cómo influye tu experiencia teatral y performativa en tu arte visual? ¿Ves esa narrativa escénica asomarse en tus dibujos?
Cuando dibujas un personaje, en realidad también estás haciendo un ejercicio teatral, de mimetismo y de empatía, ya que te pones en la piel del personaje para poder captar en trazos y formas la sensación que el personaje está experimentando. O cuando dibujo un río, por ejemplo, pienso en un río, lo intento oír, sentir, conectar con una imagen de río y supongo que, de alguna manera, la mano y el lápiz canalizan esa sensación y se acaba transformando en una intervención sobre el papel.
En el espectáculo El lloc del desig (El lugar del deseo) de projecte I.G.L.U., juntamente con la actriz Maria Jover, creamos imaginarios visuales y sonoros e invitamos a las personas espectadoras a que se adentren con nosotras en este imaginario, sintiendo, escuchando… Y, claro, para ponerme en el papel, lo que hago es visualizar y sentir que esto que imagino es cierto y jugar a que lo imaginario es tangible y veraz. Lo mismo que en el dibujo, pero en vez de dejar un rastro en el papel es mostrarlo con el cuerpo, la mirada y mi expresión; de repente, me convierto en el personaje dibujado.

También hemos visto que organizas talleres de dibujo. ¿Qué es lo que más disfrutas de enseñar y compartir tu proceso con otras personas?
Siempre he estado vinculada a proyectos educativos; de adolescente formaba parte de un esplai. También, durante unos años, impartí clases de arte en secundaria. En 2014, con la ilustradora Julia Abalde, creamos Pin Tam Pon, un proyecto de estampación para niñas y niños que nos permitió hacer talleres en museos, centros de arte, bibliotecas y centros culturales de la península… También publicamos el libro Tris, Tras!, que está lleno de historias, juegos y propuestas plásticas.
En la actualidad, coordino e imparto clases en un Curso de Especialización de Ilustración, donde los alumnos son adultos y están muy ilusionados por aprender esta disciplina. Disfruto mucho viendo los procesos de los alumnos y su evolución, comentar sus decisiones y, sobre todo, mostrar aquellas que funcionan. También me fascina que cada alumno se lleve a su terreno el proyecto y puedas descubrir a la persona a través de cómo desarrolla visualmente su propuesta.

¿Qué tipo de emociones o mensajes esperas que las personas experimenten con tu arte? Ya sea una lámina, una taza o una pieza de cerámica.
Me gustaría que las personas que tienen alguna pieza mía, ya sea una ilustración, risografía o cerámica, les transporte a un sitio placentero, que les haga bien. Supongo que depende del dibujo, pero como en general estas piezas y dibujos nacen de un lugar íntimo, cuando alguien la compra o le interesa pienso que, de alguna manera, comparte conmigo un trozo de ese lugar.

A otros creativos como tú, ¿qué consejo les darías para empezar a combinar disciplinas que les atraen, aunque no sepan muy bien por dónde comenzar?
Que venzan el miedo a hacer cosas nuevas y que, sobre todo, disfruten del proceso y de la experiencia. En realidad, tenemos más estrategias y recursos guardados de los que nosotros mismos sabemos y, en cuanto se da la ocasión, aparecen y te sorprendes.

En un futuro cercano, ¿qué proyectos, colaboraciones o nuevos territorios creativos te apetece explorar?
Pues con projecte I.G.L.U. vamos a empezar un nuevo proceso creativo para crear La pedra que cau a l’aigua (La piedra que cae en el agua), que será un nuevo espectáculo donde hablaremos de las infinitas posibilidades que ofrece la imaginación y me hace especial ilusión crearlo. También tengo proyectos editoriales que saldrán a la luz y me gustaría seguir explorando la cerámica y el dibujo en gran formato.

Estamos muy agradecidos de haber tenido la oportunidad de adentrarnos en el universo creativo de Clara y en las reflexiones que atraviesan su trabajo. Su manera de entender el arte como un espacio de juego, intuición y conexión, así como su capacidad de dar vida a lo cotidiano a través de personajes, formas y relatos, resulta profundamente inspiradora. Nos entusiasma acompañarla y descubrir cómo continúa expandiéndose su lenguaje creativo en los próximos capítulos.
A nuestros lectores, os animamos a seguir a Clara en Instagram y a estar atentos a sus próximos proyectos. Sin duda, aún quedan muchas historias por imaginar.
Entrevista realizada por Agostino Lo nardo, parte de la tripulación de Don Fisher














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